La Siega2018-12-10T21:32:25+00:00

La Siega – drama rural original de Antonio R. Gordón – acontece durante el verano de 1952. A sus personajes – mientras lidian con el toro de la posguerra – los asfixia la calor, les ahoga la rabia, el recelo, la zozobra de un campo despiadado; aún así un soplo de ternura les roza el corazón.

En aquellos días maltrechos, como en boquita cerrada no entran moscas, la palabra se durmió. Por aquellos años, el miedo se encajaba en las entrañas, casi todo era pecado y casi mucho era silencio. Y la penuria. Y el luto. Y la mugre. Y la polio. Y el pan negro. Ocurrió que, por aquel entonces, el reloj se paró.

Programa de mano

AntonioRodríguez

La gente no preguntaba todavía, las palabras estaban apagadas, hechas cenizas; ni siquiera se anunciaban las esperanzas. Con los años, el viento traería la respuesta.

     En la pieza teatral de La Siega, Acebuche Teatro se enfrenta a un montaje con una trama llena de contenido dramático, una acción que nos conduce a una angustiosa realidad y de la que los personajes – atrapados por la secuela de la posguerra – no pueden escapar.

La Siega – de Antonio R. Gordón – no es una historia de guerra, sino de posguerra, un tiempo de nuestro país donde el miedo asfixiaba, el hambre azotaba, la carencia de los derechos más fundamentales se dejaba sentir aprisionados por un silencio cómplice y obligado.

Dentro de toda una envoltura, La Siega desarrolla un argumento de amor imposible, de deseos irrealizables, de venganza, de sueños, de esperanzas. Aquella generación de guerra y posguerra no pudo hacer realidad la mayoría de soplos y resoplos.

Acebuche Teatro lleva a cabo un tratamiento digno en su puesta en escena, un ajustado acomodo del vestuario y el maquillaje, adaptándolos a la época en que el hilo de la historia sucede.

En cuanto a la escenografía – la efigie de un toro, una estructura, jaramagos, sacos, palos y cables del tendido eléctrico… – , crean una simbología, profundidad y encuadre de un cerro manchego o extremeño peculiar de aquellas mañanas, tardes y noches de agosto en tiempo de siega, rastrojo y aridez.

El toque final se lo da el tratamiento que se desarrolla a través de la iluminación, los efectos sonoros y de ambientación musical, consiguiendo adentrarse en una trama tierna y brusca, cruda y envolvente, rematada por la interpretación de los actores y coordinados hacia cuanto se quiere contar.

El desarrollo de la representación de La Siega – durante unos noventa y cinco minutos aproximados – no deja indiferente al espectador.

Antonio Rodríguez Gordón

…sabemos que estáis impacientes por ver los logros!!

Acabamos de comenzar el rodaje de La Siega, ya os iremos contando…

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