El sábado, 22 de agosto de 2015, nos visitó el grupo talaverano Paraskenia Teatro con la obra «Visitando a la Señora Green» (Jeff Baron). El público asistente tuvo la oportunidad de adentrarse en los entresijos de las relaciones humanas y los preceptos que, a veces, nos imponemos en la sociedad. La soledad, la familia, la cercanía, la incomprensión, la amistad, el perdón, las vidas que nos rodean y que, a menudo, somos incapaces de percibir… todo ello en una sola noche de teatro.

Al azar, escogimos a dos asistentes a la representación, Francisco Gragera y Lola Perera  y les planteamos las siguientes cuestiones:

– Desde tu punto de vista, ¿crees que un actor/actriz miente en escena o, por el contrario, siente? –

FRANCISCO: – El actor, cuando está interpretando un papel, en cierto modo, se puede decir que está mintiendo; pero yo creo que debe de sentirlo. Si no lo siente, no se mete en la piel de su personaje, creo yo. Pienso que sí, que tiene que sentirlo. El verdadero actor, si quiere hacer sentir al público, tiene que ponerse en la piel del personaje. –

LOLA: – Siente en escena. Si no sintiera, por muy buena obra de teatro que fuera, no llegaría a transmitir. –

– ¿Crees que debería ser el teatro una asignatura opcional en nuestro sistema educativo? –

FRANCISCO: – Sí, sería una buena medida que fuese una asignatura, no obligatoria, pero sí optativa; que, al menos, pudiera darse a elegir. –

LOLA: – Tanto como una asignatura optativa… quizás, deberían reforzarse otras asignaturas que están perdiendo un poco de importancia en el sistema educativo. Estaría bien que los niños se adentraran en él, que aprendieran a reconocer cómo sienten otras personas en otros contextos, en otros ámbitos. Esto les ayudaría a empatizar un poco y a ver las cosas desde otro punto de vista. –

Tampoco quisimos perder la oportunidad de acercarnos a los dos protagonistas de la noche, Prado Amor (señora Green) y Roberto Jifer (Ros Gardiner):

– ¿Recuerdas alguna obra de teatro o personaje que te haya marcado por alguna razón? –

PRADO: – De las que yo he hecho, la tortuga («La Tortuga de Darwin», de Juan Mayorga). Fue un personaje difícil y, para mi gusto, es el que mejor me ha salido. Fui desarrollando el personaje y éste se fue apoderando de mí; fue como si trabajara sola. También valoro más el personaje de hoy y el de Nana, en «Volver a verte», porque es más difícil destacar en un papel normal, de una mujer normal. Es mucho más difícil interpretar a una persona como tú, que hacer un animal. Es muy agradecido este último, pero es más valorado lo otro.-

ROBERTO: – Me ha marcado mucho el personaje de Miguel en «Volver a verte», pues hace un recorrido a lo largo de la vida de todas las personas y, gracias a él, he atravesado momentos vitales que, aunque aún no he vivido, estoy seguro que con el tiempo recordaré con añoranza. –

– ¿Crees que debería ser el teatro una asignatura opcional en nuestro sistema educativo? –

PRADO: – ¡Por obligación! (se ríe)… No, a ver, quizás no tanto, pero sí una optativa. El teatro abre muchísimo la mente. Ten en cuenta que, cuando te preparas un personaje, tienes que defenderlo. Da igual que sea un asesino, que un canalla. Si tienes que defenderlo, le tienes que buscar un punto bueno, una explicación que te acerque al porqué de que ese personaje sea así. Eso puede enseñarte a valorar otras cosas de la vida. Además, una criatura que esté acostumbrada a salir a un escenario, si un día tiene que presentar una tesis en la universidad, tiene que hablar en público, o hacer un examen oral, esto le ayudará. –

ROBERTO: – A mí me encantaría. De hecho, si existe la asignatura de Música, ¿por qué no explotar el terreno del teatro? Es una herramienta estupenda a la hora de desinhibirse. En muchos centros no la tienen ni como materia extraescolar y, cuando te la encuentras, son muy pocos los que se atreven (por vergüenza) a meterse, a descubrirlo y a conocerlo. No es solamente subirse una hora y media aquí. El trabajo de compañerismo que hay detrás de todo esto se aprendería también. Yo veo que hay mucho pudor. Seguramente, también lo habría con el tema musical si no estuviese implantado. Sería una buena iniciativa, muy complicada, pero se podría desarrollar. Resulta que alguien que estudia matemáticas empieza a cultivarlo en el instituto, pero alguien que quiere ser actor, nada de nada. –

Muchas gracias a Lola, a Francisco, a Prado y a Roberto por atendernos con una sonrisa y participar en nuestra sección de entrevistas.